The handmaid’s tale

Título: The handmaid’s tale / El cuento de la criada

Autora: Margaret Atwood

Año de publicación: 1985

Género: Ciencia ficción social

SINOPSIS

Una de las novelas más célebres y prestigiosas de Margaret Atwood, constituye una mirada futurista a una sociedad totalitaria. Una mirada terrible y lúcida que denuncia la barbarie que pueden llegar a alcanzar los puritanismos extremos de toda índole y las ansias de dominio sobre los seres humanos privados del ejercicio del derecho a la libertad. En el estado en el que las Criadas, vestidas con hábitos rojos de la cabeza a los pies, con el rostro cubierto por un velo transparente y enmarcado por una toca blanca, desempeñan una única función: reproducirse.

MI RESEÑA

Si er canal de Los libros de María Antonieta te vacila dise que te leah un libro… tu te callah y lo azimilah

Si queréis sentiros como una mierda mal, os recomiendo un montón este libro.

No me malinterpretéis, viniendo de mí eso es algo positivo.

Dicho esto, he decidido que no me quiero mojar y correr el riesgo de estropeárselo a nadie, así que, aunque no voy a contar nada concreto, creo que es un libro que gana bastante si se descubre sin tener mucha idea sobre él, (si habéis visto la serie, aunque no hayáis leído el libro esto no se aplica ya, claro, llegáis tarde y lo siento profundamente por vosotros,) así que:

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También hay spoilers de 1984.

HISTORIA Y PERSONAJES

Me pareció especialmente duro por cómo está contado: en primera persona, desde la completa rendición y sumisión. Desde la pérdida de las ganas y los ánimos de vivir.

Por cómo está escrito, se entiende que la protagonista ha dejado de ser una persona para convertirse en una herramienta, sin alma. Como si hubiera aceptado que no vale nada y se limitase a andar por la vida sin levantar la vista del suelo, literal y figuradamente. Y por eso es una lectura horrible.

Y que en la ciudad tengan los asesinatos asumidos como algo normal que observar en el muro en el que cuelgan a la gente que se salta las normas, remarca más aún si cabe que ahí nadie vale nada, (nadie en general, pero especialmente las mujeres, claro) y que ni siquiera merece la pena intentar buscar una solución, ni mucho menos intentar huir. Y todo esto lo ha asumido en los “solo” tres años que lleva en su puesto de criada.

Me pareció muy fácil de leer (la forma y no el contenido, por si no ha quedado claro,) al estar compuesto de algo así como diapositivas de la vida de ella. Porque así, además de romperte el cerebro, es intrigante todo el tiempo al tener que ir descubriendo todo sobre la marcha: por qué han llegado a esa situación y cómo funciona esa sociedad.

Aún así, el final me pareció un poco abrupto. Me habría gustado más que Margaret se explayase y nos diese un tercio extra de historia, pero no se puede tener todo. De todas formas, el planteamiento me parece tan maravilloso, que excusa casi cualquier cosa que pudiera haberme parecido mal durante la lectura.

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Ilustración de Ana y Elena Balbusso

Lo que menos me gustó fue que me recordó mucho a 1984. (Lo he oído llamar “la contraparte femenina de 1984”, que no deja de ser una forma fina y muy válida de poner lo que voy a decir yo.) Primero el que hayan alterado la biblia, consiguiendo que la única manera de saber la verdad sea recordar. Luego el proceso que sigue la protagonista; cómo se va corrompiendo, primero con miedo y sin saber bien para qué, ni mucho menos cómo, para después ir descubriendo el mundo que ha quedado, más allá de esas nuevas normas. Normas que ni ella sabe ya hasta qué punto traga por supervivencia y hasta qué punto lleva arraigadas de verdad. Hasta llegar a la pérdida del miedo y a encontrar esperanza para que al final… Ah, mientras lo leía deseaba que se pareciera a 1984 también en eso, porque el desenlace pesimista es lo que hace a 1984 ser lo mega (ultra increíblamente) brutal que es. Pero, ay de mí, qué sabía yo de la vida…

Ahora sí, ya no es broma, ni relativo, a partir de aquí traigo unos señores Spoilers en toda regla:

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Sigo haciendo spoilers de 1984.

Volviendo un momentito a la trama…

DIJO ATWOOD “ESPERA, QUE TE APUÑALO UN POCO MÁS”

Otra de las cosas más desgarradoras fue que, cuando empiezan las visitas nocturnas al comandante, me pareció normal que a ella le diera pena él. Dije: lógico, empatía. Al final ninguno de los dos es el causante de que estén viviendo así y, sin ánimo de defender la parte del marido, ambos están intentando sobrevivir con el papel que les ha tocado. Me llegó a gustar que ella se tomase esas visitas más o menos como un intercabio y que intentase beneficiarse de ello, con la parte de la loción hidratante.

Por eso me sentí ultrajada cuando me di cuenta de que el marido es un completo gilipollas machista. Según avanza la historia se ve que, si ha sido majo con ella, no es porque sea bueno, sino porque está aburrido y se lo puede permitir. Gracias al poder que tiene puede saltarse la ley, pero es tan parte del sistema como todo lo demás. Y, por si quedaba alguna duda, al final-final nos cuentan que fue él quien diseñó los vestidos rojos y el que eligió este color, entre otras cosas. O sea que sí, resulta que uno de los dos era bastante causante de que estuvieran viviendo así.

De nuevo, como en 1984: quien hizo la ley hizo la trampa.

Y DESPUÉS AÑADIÓ “DISCULPA, QUE AÚN TENGO QUE RETORCER EL CUCHILLO”

Cuando llega la parte del sexo con Nick y ella misma dice que está reescribiendo la historia, deja más claro que nunca que saber qué es real y qué no, es algo que no vas a tener el placer de discernir.

Pero hablemos de cuando al final se le va la olla por completo y de cómo eso la convirtió en uno de los mejores personajes que he leído nunca.

Después de tres años siendo parte de una doctrina así de horrible, en lo más bajo de la cadena, por ningún motivo más que el de ser una mujer fértil, por fin se rompe. Desde la primera página asume lo racional de que muchas en su mismo puesto opten por suicidarse. Así que normal que a raíz del sexo continuado con Nick, aún avergonzándose de ser capaz de sentir placer con ello, se enganche a él todo lo que puede.

Nick es otro gilipollas (más desahogo sobre esta cuestión en la futura segunda parte de esta reseña, donde pondré a caldo la serie de HBO,) y ella, aún estando ya medio loca en este punto, es una mujer inteligente y lo sabe, pero ya qué más da. Qué más da jugársela cada vez con menos cuidado y que le puedan pillar. Qué más da que cada vez le cueste más fingir que el comandante le interesa. Todas sus energías se vuelcan en los ratos furtivos que pasa con Nick porque, por mucho que hubiera perdido su humanidad, no ha dejado de ser humana (como dejó ver cuando contaba su uso de la margarina a modo de crema), y opta por aferrarse a algo que por fin parece mínimamente positivo y que al menos es suyo. Una vez llegado a ese punto sin retorno en el que la realidad la empieza a devorar, qué mejor manera de sobrevivir que marchándose lejos de esa realidad.

Y total, que no sabemos para qué, ni si existió dentro de la propia historia.

SENSACIÓN GENERAL: BYE

Puntuación Bye

Si quieres saber más sobre mi sistema de puntuación puedes leerlo aquí, aunque para este libro no te va a servir de mucho.

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